

Una pareja cualquiera, anónima como sus nombres —ELLA y ÉL—, ha visto su relación desgastada por la rutina y el tiempo.
ELLA, con una determinación que ha tardado en encontrar, le anuncia a ÉL que se marcha definitivamente de casa, lo que genera momentos de violencia que ponen al espectador ante ese momento de quiebra, ante la soledad de cada personaje y la melancolía que acompaña a una ruptura.